7 de Octubre

Nuestra Señora, la Virgen del Rosario
Primera opción: Jon 1, 1 – 2, 1. 11 / Sal Jon 2, 3-5. 8 / Lc 10, 25-37. Propio de la MO. Blanco.
Segunda opción: Hch 1, 12-14 / Sal Lc 1, 46-55 / Lc 1, 26-38

¿Quién es mi prójimo?

En aquel tiempo, se levantó un maestro de la Ley y, para ponerlo a prueba, dijo: “Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?”. Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees allí?”. Él respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu fuerza, con toda tu mente, y a tu prójimo como a ti mismo”. Jesús le dijo: “Respondiste bien, haz eso y vivirás”. Pero él, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: “¿Y quién es mi prójimo?”. Jesús respondió: “Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de ladrones. Ellos le quitaron la ropa, lo golpearon y luego se marcharon, dejándolo medio muerto. Coincidió que bajaba un sacerdote por ese camino y, viéndolo, se pasó al otro lado del camino. Igualmente un Levita que llegó al lugar, viéndolo, se pasó al otro lado del camino. Pero un samaritano que iba de viaje llegó junto a él y, viéndolo, tuvo compasión de él. Acercándose, le echó aceite y vino, y le vendó las heridas. Después lo montó en su cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y los dio al dueño de la posada y le dijo: ‘Cuida de él, y lo que gastes de más te lo pagaré a mi regreso’. ¿Quién de estos tres te parece que se portó como prójimo del hombre que cayó en manos de los ladrones?”. Él respondió: “El que tuvo misericordia de él”. Jesús le dijo: “Vete y haz tú lo mismo”.

Hay personas que consideran que su comportamiento es ético simplemente porque no son sorprendidos infringiendo la ley. Otros piensan que son éticos cuando cumplen su deber. Esta forma de pensar corre el riesgo de caer en el legalismo o en el autoritarismo. Para Jesús la ética es la capacidad de actuar movido por el sufrimiento del otro. Los sacerdotes y los levitas cumplen sus deberes, pero son incapaces de condolerse con el caído. En cambio, el samaritano, considerado por los judíos como un pagano y alejado de Dios, ese, justamente el que parece más lejano de la religión, es el que se conduele: se acercó al sufrimiento del caído, curó sus heridas, invirtió dinero. Mejor dicho, dejó que el sufrimiento del otro le perturbara sus planes de viaje. Es la ética de la compasión que va más allá del deber, más allá de la mentira religiosa insensible.

¿Qué dolores ajenos nos conmueven y nos llevan a actuar eficazmente?