7 de octubre

Escucha La Palabra de Dios para cada día

Primera Lectura

Lectura del libro de Baruc 4, 5-12. 27-29

Ánimo, pueblo mío, que llevas el nombre de Israel. Los vendieron a los gentiles, pero no para ser aniquilados; por la cólera de Dios contra ustedes los entregaron a sus enemigos, porque irritaron a su Creador, sacrificando a demonios y no a Dios; se olvidaron del Señor eterno que los había criado, y afligieron a Jerusalén que los sustentó. Cuando ella vio que el castigo de Dios se avecinaba dijo: “Escuchen, habitantes de Sión, Dios me ha enviado una pena terrible: vi cómo el Eterno desterraba a mis hijos e hijas; yo los crié con alegría, los despedí con lágrimas de pena. Que nadie se alegre viendo a esta viuda abandonada de todos. Si estoy desierta, es por los pecados de mis hijos, que se apartaron de la ley de Dios. Ánimo, hijos, griten a Dios, que el que los castigó se acordará de ustedes. Si un día se empeñaron en alejarlos de Dios, vuelvan a buscarlo con redoblado empeño. El que les mandó las desgracias, les mandará el gozo eterno de su salvación”.

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 68, 33-37

R. El Señor escucha a sus pobres.

Mírenlo, los humildes, y alégrense, busquen al Señor, y re-vivirá su corazón. Que el Señor escucha a sus pobres, no desprecia a sus cautivos. Alábenlo el cielo y la tierra, las aguas y cuanto bulle en ellas / R.
El Señor salvará a Sión, reconstruirá las ciudades de Judá, y las habitarán en posesión. La estirpe de sus siervos la he-redará, los que aman su nombre vivirán en ella / R.

Aclamación antes del Evangelio (Cf. Mt 11, 25)

Bendito seas, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has revelado los secretos del reino a la gente sencilla.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 10, 17-24

“Estén alegres porque sus nombres están inscritos en el cielo”

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron muy contentos y dijeron a Jesús: “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. Él les contestó: “Veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Miren: les he dado potestad para pisotear serpientes y escorpiones y todo el ejército del enemigo. Y no les hará daño alguno. Sin embargo, no estén alegres porque se les someten los espíritus; estén alegres porque sus nombres están inscritos en el cielo”. En aquel momento, lleno de la alegría del Espíritu Santo, exclamó: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar”. Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que ven ustedes, y no lo vieron; y oír lo que oyen, y no lo oyeron”.

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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