
Jesús, al darse cuenta que querían hacerlo rey porque dio a todos pan en abundancia, despachó a la multitud y a los discípulos que debían atravesar el lago en plena noche y Él se fue al monte a orar. Se desató en el lago una fuerte tempestad y la barca de los discípulos estaba para hundirse. Jesús que, aunque parezca ausente siempre nos acompaña, vino a socorrer a los discípulos caminado sobre el lago. Al verlo los discípulos gritaron espantados y Jesús con la ternura que le es propia, les infundió seguridad diciendo: “Soy yo no tengan miedo” y al subir a la barca, se calmó la tempestad. Ellos que estaban aturdidos por el milagro de los panes y embotados por el miedo comenzaron a vislumbrar algo del misterio escondido en este maestro humilde que los había llamado a vivir con él. Jesús camina siempre al lado de todo ser humano, como amigo y salvador; dichoso quien sabe descubrir su presencia.
¿Soy consciente de que Jesús camina conmigo en cada paso de mi vida? ¿Cómo descubro y acojo su presencia? ¿En los momentos turbulentos de mi cotidianidad, me siento sostenido por mi fe en el Señor?
Gracias Jesús, tú eres mi guardián, amigo y protector. Ayúdame a ahondar y fortalecer mi fe para que, en los momentos de dificultad, me sienta seguro en ti, mi Señor y Salvador. Amén.
Permaneceré tranquilo y seguro en medio de cualquier dificultad porque estoy seguro de que Jesús mi Salvador, siempre está conmigo.
Subió entonces donde ellos a la barca, y amainó el viento, y quedaron en su interior completamente estupefactos, pues no habían entendido lo de los panes, sino que su mente estaba embotada.
“Dios en lo imposible: Jesús camina sobre el agua, mostrando que Dios irrumpe en lo que parece imposible, superando los límites de la naturaleza y nuestras propias limitaciones” ( José Antonio Pagola).


