6 de Agosto

La Transfiguración del Señor. Fiesta. B.

 

Los evangelios sinópticos nos presentan la manifestación de Jesús frente a tres de sus discípulos (Simón, Santiago y Juan), en compañía de Elías y Moisés, como una reafirmación de la escena bautismal, con la que Jesús había iniciado su ministerio público, de presentar el proyecto de Dios a favor de los hombres, desde la perspectiva de la cruz, que lo une obedientemente a la voluntad del Padre Celestial.

 

 

Primera Lectura

Lectura de la profecía de Daniel 7, 9-10. 13-14

En una visión nocturna vi que colocaban unos tronos y que un Anciano tomó asiento. Su vestidura era blanca como la nieve, su cabellera como lana purísima; su trono era de llamas ardientes con ruedas de fuego encendido; y un río de fuego brotaba delante de Él. Miles y miles lo servían, millones estaban a sus órdenes. Y comenzó el juicio y se abrieron los libros. Seguí mirando, y en la visión nocturna vi venir en las nubes del cielo la figura de un hombre, que se acercó al Anciano, y lo presentaron ante Él. Y recibió el poder y el honor y la dignidad real, para que todos los pueblos, naciones y lenguas lo sirvieran. Su poder es eterno, no se acaba jamás, y Él no dejará nunca de ser rey.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial   96, 1-2. 5-6. 9

 R.Tú, Señor, nos revelas tu gloria en las alturas.

El Señor reina, la tierra goza, se alegran las islas innumerables. Tiniebla y nube lo rodean, justicia y derecho sostienen su trono / R.

Los montes se derriten como cera ante el dueño de toda la tierra; los cielos pregonan su justicia, y todos los pueblos contemplan su gloria / R.

Porque tú eres, Señor, altísimo sobre toda la tierra, encumbrado sobre todos los dioses / R.

 

 

Evangelio san Mateo 17, 1-9

Su rostro se puso brillante como el sol

En cierta ocasión llamó Jesús a Pedro, a Santiago y a Juan su hermano, y los llevó a un monte alto y apartado. Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol y su vestido se volvió blanco como la luz. De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, que hablaban con Jesús. Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús: “Señor, ¡qué bueno que estemos nosotros aquí! Si quieres, hago aquí tres enramadas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías”. Todavía estaba él hablando, cuando apareció una nube luminosa que se posó sobre ellos. Entonces se oyó una voz que salía de la nube y decía: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo mi complacencia. Escúchenlo”. Al oír esto los discípulos, se postraron en el suelo, llenos de temor. Jesús se acercó, los tocó y les dijo: “Levántense, no tengan miedo”. Y al levantar la vista, no vieron a nadie más que a Jesús. Cuando bajaban del monte, les ordenó Jesús que no contaran a nadie lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

 

S: Palabra del Señor                                                          T: Gloria a ti, Señor Jesús

 

 

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