
El Evangelio de hoy nos presenta dos reacciones opuestas ante la resurrección: la fe y el rechazo. Las mujeres salen del sepulcro con temor y gran alegría. Y en el camino, Jesús les sale al encuentro y las envía a anunciar la noticia a sus “hermanos”. En estas mujeres podemos encontrar la imagen de cada cristiano llamado a dar testimonio del encuentro con Cristo vivo y resucitado. En Mateo, las mujeres son las primeras mensajeras pascuales, destacando el valor del testimonio fiel. Mientras tanto, los guardias informan a las autoridades; los sumos sacerdotes sobornan a los soldados para difundir la versión de que los discípulos robaron el cuerpo: aquí se repite nuevamente el tema del dinero (como en la traición de Judas Iscariote). Se construye deliberadamente una mentira para negar la resurrección. Podemos resaltar en este pasaje del Evangelio la fe basada en el encuentro con Cristo y la incredulidad sostenida por intereses y temores. Se trata de la realidad de la humanidad hoy, Algunos acogen el anuncio con alegría y se convierten en testigos. Otros, en cambio, aun con evidencias, prefieren cerrar el corazón. En síntesis, el Evangelio nos invita a ser testigos valientes de la resurrección, superando el miedo para llevar esperanza y alegría a nuestra familia y entorno, actuando con siempre con rectitud y verdad.
¿Cuál es la misión hoy de nuestra comunidad como discípulos de Jesús? ¿Me uno al anuncio gozoso o a la resistencia incrédula ante el mensaje del Evangelio? ¿Soy valiente para anunciar la Buena Nueva de la resurrección, o me callo por temor a la reacción de los demás?
Padre Santo, tú que cumpliste tus promesas al resucitar de la muerte a tu Hijo, ayúdanos a ser signo y testimonio creíble de tu amor. Amén.
Supero el miedo y contagio la Buena Nueva de que Jesús está vivo.


