5 de Septiembre

Santa Teresa de Calcuta, religiosa
Col 1, 9-14 / Sal 97, 2-6 / Lc 5, 1-11. Feria. Verde.

Dejándolo todo, lo siguieron

En aquel tiempo, Jesús estaba a la orilla del lago de Genesaret y la multitud se agolpaba alrededor de Él para escuchar la Palabra de Dios. Vio entonces dos barcas que se encontraban en la orilla del lago y a los pescadores que habían bajado de ellas para lavar las redes. Una de las barcas era la de Simón y, subiendo a ella, le pidió que se alejara un poco de la orilla. Luego se sentó y enseñaba a las multitudes desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Rema a la parte honda del lago y echen sus redes para pescar”. Simón respondió: “Maestro, toda la noche intentamos pescar y no logramos nada, pero en tu palabra echaré las redes”. Eso hicieron, y recogieron tantos peces que sus redes se rompían. Tuvieron que hacer señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos. Ellos fueron y llenaron tanto las dos barcas que casi se hundían. Cuando Simón Pedro vio esto, cayó a los pies de Jesús, diciendo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un hombre pecador!”. Porque el asombro los envolvió a él y a todos sus compañeros, por la cantidad de peces que habían recogido. Lo mismo les pasó a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. Después de llevar las barcas a tierra y dejarlo todo, lo siguieron.

Sea con anzuelo o con redes, la pesca exige paciencia, tranquilidad, conocimiento del momento de la subienda, datos sobre el tipo de peces que hay en el lugar, etc. Algunos de los gestos del pescador podrían entonces ayudarnos a meditar en la labor evangelizadora que Cristo nos encarga cuando dice a Pedro: “Desde ahora serás pescador de hombres”. Si comenzáramos por conocer las aguas de nuestra cultura, ya haríamos mucho. Porque podemos vivir la experiencia de Pedro y los apóstoles que pasan la noche sin coger nada. Porque una de las causas de la infecundidad de la evangelización es la inadaptación del mensaje a los hombres y mujeres de hoy, especialmente por falta de conocimiento de sus modos de pensar y de sentir. Señor, que sepamos guiar a los demás hacia ti; enséñanos el arte de “pescar personas para tu reino”.

¿Qué conocimiento tenemos de la cultura actual?