3 de Noviembre

“La misma alegría habrá entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta”

(Lc 15, 10)

 

Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida

Hoy celebramos la fiesta de San Martín Porres, fraile dominico peruano que sobresalió por su testimonio de sencillez, alegría y bondad. A través de su vida, podemos ver reflejado el espíritu de ternura y misericordia que Jesús tiene en este día hacia los publicanos y los pecadores, especialmente por medio de las parábolas de la oveja y la moneda perdida. Parábolas que nos recuerdan que delante de Dios, todos somos sus hijos muy queridos, y tenemos siempre abierta la posibilidad de enmendar nuestro camino, experimentar su amor y su perdón. Pidamos al Señor, en este día por intercesión de san Martín de Porres, la capacidad de aprender a reconocer como él, lo bueno que tiene cada persona y en lugar de juzgar su condición, ponernos a su servicio con amor, dedicación y alegría.

 

Reflexionemos: ¿Somos capaces de reconocer lo bueno que tiene cada persona?, ¿Qué enseñanza nos deja el evangelio de hoy?

 

Oremos: Enséñanos, Señor, a reconocer el bien que hay en cada persona. A no caer en la tentación de juzgarla por sus valores o comportamientos. Amén.

 

Recordemos: Todos somos iguales delante de Dios.

 

Actuemos: Pidamos perdón a Dios en este día por las veces en que caemos en la tentación de juzgar a los demás por sus apariencias o comportamientos.

 

Profundicemos: La vida de san Martín es una historia apasionante de amor, servicio y entrega a los más necesitados de su tiempo (Libro: San Martín de Porres. Curador humilde).

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