
Jesús utiliza una imagen sencilla y cercana: la higuera y los árboles que brotan, anunciando que el verano está próximo. Así enseña que los signos son una invitación a leer la realidad con ojos de fe. El mensaje clave es doble: Los signos anuncian el Reino. Aquello que parece solo confusión o cambio es, en realidad, el inicio de algo nuevo que Dios está realizando. La Palabra de Jesús es segura y eterna: Todo puede cambiar, incluso el cielo y la tierra, pero su Palabra nunca pasará. Ella es roca firme en la que podemos sostener nuestra vida. Recibamos la invitación de Jesús: Confiar en su Palabra: Hacer de la Biblia un alimento diario que fortalezca la fe. Vivir con esperanza: Reconocer que los cambios y dificultades no son el final. Estar atento a los signos: Observar cómo Dios actúa en lo pequeño, en los gestos sencillos y cotidianos. Dar testimonio: Ser, como la higuera, un signo que anuncia vida y esperanza a los demás.
¿Qué signos del Reino de Dios descubro hoy en mi vida o en mi comunidad? ¿Confío en la fuerza de la Palabra de Jesús, aun cuando todo lo demás parece inseguro? ¿Qué promesas de Dios necesito recordar en este momento de mi vida? ¿Estoy atento a los brotes de esperanza que Dios hace germinar en medio de mis dificultades?
Jesús Maestro, tu Palabra es firme y eterna, más fuerte que el cielo y la tierra. Enséñame a leer los signos de tu amor en la historia de cada día, y a confiar en que tu Reino está cerca y se hace presente. Haz que mi corazón esté siempre atento a los brotes de vida nueva que anuncian tu presencia entre nosotros. Amén.


