
La Iglesia celebra la memoria de san Vicente de Paul, fundador de la caridad moderna y un santo muy querido por su gran obra humanitaria. Su vida fue un testimonio de amor incondicional y de servicio a los más pobres y necesitados. Hoy vemos en el evangelio a Jesús realizando el segundo anuncio de su pasión, muerte y resurrección. Jesús nuevamente desconcierta a sus discípulos. Les explica el sentido del camino que esta por recorrer y que será a través de la cruz que se llega a la resurrección. De la misma manera que Jesús abrazó con amor su propia cruz, pide que el seguimiento, por parte de sus discípulos no excluya esta realidad. La vida del cristiano tiene como meta la vida eterna, pero el camino es la cruz, es decir, la entrega cotidiana de la propia vida al servicio de los demás. Por ello, Jesús nos habla con claridad sobre las implicaciones del seguimiento y nos pide que no desfallezcamos al encontrar la cruz en nuestro camino. Ya que la cruz forma parte del plan de Dios. Aunque parezca incomprensible. Muchas veces, como los discípulos, también nosotros no entendemos lo que Dios está haciendo en nuestras vidas, especialmente cuando hay sufrimiento. Podemos sentir temor, confusión o incluso querer evitar lo difícil. Cuántas veces nosotros nos perdemos en preguntas y cuántas otras no somos capaces ni de cuestionarnos por miedo a la respuesta. El Señor nos sorprende con su amor, y es el amor lo que nos tiene que mover en la vida. porque el temor paraliza y nos deja sin fuerza para actuar.
¿Me cuesta aceptar que Dios tiene un plan más grande que mis ideas?
Señor, Jesús, infúndeme tu fortaleza para que el temor a los desafíos de la vida no me paralice ni me impidan seguirte. Te pido que abras mi corazón, enséñame a escucharte con atención, a confiar en tu plan incluso cuando no lo entiendo. Amén.
Dedica un momento del día a leer nuevamente el evangelio y pregúntate: ¿Qué me dice Jesús hoy? ¿Qué palabra me toca.
“El Hijo del Hombre va a ser entregado en manos de los hombres”.
La cruz no es accidental en la vida de Jesús. Es camino elegido para revelar cuanto nos ama.


