
Jesús no oculta a sus discípulos que seguirlo tiene un costo. Serán perseguidos, rechazados y hasta traicionados por sus seres más cercanos. Pero no los deja solos: La persecución será oportunidad de testimonio. Él mismo pondrá palabras y sabiduría en sus labios. La salvación se alcanza con perseverancia. Este mensaje no es para atemorizar, sino para fortalecer. La promesa final es clara y poderosa: “Ni un cabello de su cabeza perecerá; con su perseverancia salvarán sus almas.” Es un llamado a confiar en la fidelidad de Dios y a mantener la fe viva, incluso cuando todo alrededor parezca adverso. ¿Estoy dispuesto a ser testigo de Cristo, incluso si eso implica incomprensión o rechazo? Recibamos los consejos de Jesús: Vivir con valentía: No esconder la fe en ambientes donde se rechaza a Cristo. Confiar en el Espíritu: Antes de hablar o actuar, pedir su guía para dar testimonio con amor y firmeza. Practicar la perseverancia: Seguir orando, sirviendo y amando incluso cuando la vida se complica. Ser apoyo para otros: Animar a quienes sufren por su fe o por situaciones difíciles, recordándoles que Dios nunca abandona.
¿Busco mis propias palabras y argumentos, o confío en que el Espíritu me guiará? ¿Cómo puedo perseverar en mi fe cuando me siento débil o cansado? ¿Quiénes hoy me necesitan como signo de esperanza y valentía en medio de la dificultad?
Jesús Maestro, en medio de las pruebas y dificultades, hazme fiel testigo de tu amor. Dame la valentía de no negar mi fe, la confianza de saber que nunca me abandonas y la perseverancia para mantenerme firme hasta alcanzar la salvación que prometes.Amén.


