
Al terminar su misión el Bautista, Jesús se estableció en Cafarnaúm, centro de su misión durante tres años. La Galilea era habitada por israelitas considerados paganos por haber nacido en el cruce de varios pueblos. Con la actividad de Jesús, brilló entre los montes de Galilea, la luz de la que hablaba el profeta diciendo: “Conviértanse porque el Reino de Dios está cerca”, un llamado a cambiar radicalmente nuestro modo de pensar y de actuar. Y allí, Jesús, llamó a los primeros discípulos para mostrarnos que seguirlo a Él tiene sus exigencias, porque quienes daban su “sí” al llamado de Jesús eran rechazados por la familia, repudiados por los padres, expulsados de la sinagoga y excluidos del propio pueblo. Pero ellos lo siguieron con decisión y acompañaron al Maestro en su misión que es resumida por Mateo en tres verbos: Jesús enseña, es luz para todo hombre; predica la Buena Noticia, dona a todos una palabra de esperanza, el amor de Dios es más fuerte que los males del hombre. Jesús no solo proclama la salvación, sino que la lleva a cabo con hechos concretos, mostrando a los discípulos lo que ellos están llamados a hacer al anunciar el evangelio: crear hombres nuevos, una sociedad nueva, un mundo nuevo. A esto hemos sido llamados.
¿Soy consciente de lo que implica para mi vida y mi comunidad seguir a Jesús? ¿Estoy dispuesto a decir “sí” al llamado del Señor? ¿Estoy seguro que estando con Jesús tendré la fuerza para vivir mi vocación cristiana con radicalidad y alegría?
Gracias Jesús, por el privilegio de haber sido elegidos por ti a seguirte como los primeros discípulos. Haz que nuestra respuesta sea cada día decidida y gozosa para que motive a otros a seguirte. Amén.
Quiero vivir esta jornada en profunda acción de gracias por mi hermosa vocación cristiana.
Jesús recorre toda Galilea enseñando en sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando enfermedades y dolencias... Su fama se extiende por toda Siria, y le traen a enfermos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, a quienes sana. Grandes multitudes lo siguen desde Galilea, la Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán.
La respuesta debe ser pronta y generosa como la de Pedro, Andrés, Juan y Santiago, quienes “inmediatamente dejaron las redes, la barca y al padre, lo siguieron… Quien ha sido llamado debe comprender que no se le concederá ningún reposo, que no habrá ninguna parada en el camino. Jesús quiere ser seguido noche y día y por toda la vida, no existen momentos que serán dispensados de los compromisos adquiridos (Padre Fernando Armen).


