24 de enero

Caminando con Jesús

Caminar con Jesús permitió a los discípulos experimentar, de primera mano, la compasión y la gracia de Dios en acción. Caminar con Jesús hoy, no debería ser diferente. Su compasión y su gracia siguen disponibles para quien quiera experimentarlas.

“Su familia decía que estaba fuera de sí”
(Mc 3, 20-21)

Permitamos que la Palabra de Dios entre a nuestra vida:

El evangelio de hoy es brevísimo, pero nos deja entrever una realidad humana que ya Jesús había tocado alguna vez cuando afirmó, que las mayores dificultades, las encontramos en nuestra propia casa. Después de haber recorrido los pueblos de Galilea anunciando a todos la llegada del Reino de Dios, liberando del maligno y sanando todas las enfermedades, Jesús volvió a su casa; y al saber que estaba allí vino a buscarlo mucha gente, tanta que él y sus discípulos no tenían tiempo ni para comer. Sus parientes que no comprendían la entrega generosa de Jesús y su misión, querían llevárselo porque pensaban que había perdido la cabeza. Pero es hermoso ver cómo mientras su familia biológica lo busca para controlarlo, Jesús está construyendo una familia nueva, la familia de los que se reconocen hijos de Dios y sobresalen por el amor fraterno que Él dejó como legado: “Ámense los unos a los otros como yo les he amado”. Y ya que hablamos de familia, digamos una palabra también sobre María, la Madre de Jesús, que seguramente no estaba entre los parientes que querían impedirle su misión, sino que fue su discípula más fiel, lo estimulaba con su presencia y guardaba todas sus palabras en su corazón.

Reflexionemos:

¿Reconozco y valoro el don incomparable de pertenecer a la familia de los hijos de Dios, que Jesús hizo nacer en este mundo? ¿Soy feliz de pertenecer a la Iglesia como miembro vivo del Cuerpo glorioso de Cristo? ¿Quiénes me encuentran se sienten estimulados a seguir a Jesús?

Oremos:

Gracias Jesús, por tu entrega heroica a la misión que el Padre te confió. Gracias por haber asumido también nuestras dificultades para enseñarnos a vivir como verdaderos hijos de Dios y como hermanos. Amén.

Actuemos:

Hoy ofrezco las dificultades que encuentre por las necesidades de la Iglesia y especialmente por mi Parroquia.

Recordemos:

Jesús vuelve a casa. Se aglomera otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de él, pues decían: “Está fuera de sí”.

Profundicemos:

“También entre los parientes de Jesús hubo algunos que a un cierto punto no compartieron su modo de vivir y predicar… Pero su Madre lo siguió siempre fielmente, manteniendo fija la mirada de su corazón en Jesús, el Hijo del Altísimo, y en su misterio. Y al final, gracias a la fe de María, los familiares de Jesús entraron a formar parte de la primera comunidad cristiana” (Papa Francisco).

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