
El Evangelio de Juan nos presenta el encuentro de Natanael con Jesús. Felipe le anuncia que han encontrado al Mesías, pero Natanael responde con cierta duda: “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”. Su reacción refleja los prejuicios que muchas veces nos impiden descubrir la acción de Dios. Duda porque Nazaret es un pueblo casi perdido en el mapa, compuesto de gente sencilla, pescadores, agricultores y cuidadores de oveja, entre otros. Felipe no entra en discusión, simplemente le dice: “Ven y verás”. Al encontrarse con Jesús, Natanael descubre que Él conoce profundamente su corazón y reconoce en Él al Hijo de Dios y al Rey de Israel. Su actitud cambia: pasa de la duda, a la fe y de la desconfianza, al reconocimiento. Este encuentro nos recuerda que Jesús conoce nuestras búsquedas, dudas y esperanzas. También nos invita a no juzgar a las personas ni las situaciones por las apariencias, porque Dios puede hacer grandes cosas desde realidades pequeñas, o sea, desde la sencillez y la pobreza. La invitación “Ven y verás” sigue siendo actual para nosotros. Jesús nos llama a acercarnos, confiar y dejarnos sorprender por su presencia. Él nos invita a seguirlo, a comunicar su evangelio a todos, sobre todo, a los que están desorientados o perdidos en vicios o alejados de la Iglesia.
¿Cuál es mi actitud con las personas sencillas, las acojo, las respeto y valoro?
Espíritu Santo, ven e inúndame con tu amor; dame la gracia de descubrirte en cada persona, sobre todo en los sencillos y olvidados de la sociedad. Enséñame a amar en libertad y a seguirte como fiel discípulo tuyo. Amén.
Compartamos la fe con otros mediante la invitación personal que nos hace el Señor de seguirlo, superando los prejuicios para buscar la verdad y reconocerlo a Él como el Hijo de Dios con una actitud de total sinceridad.
Jesús continuó: “Porque te dije: ‘Te vi debajo de la higuera’, ¿crees? Verás cosas más grandes todavía” (Jn 1, 50).
Jesús conoce a cada persona en lo más íntimo antes de que lo busquen. Muestra que la fe nace de la experiencia personal y revela a Jesús como el verdadero puente entre la tierra y Dios.


