
El Señor me dirigió la palabra: “Grita y que te oiga todo Jerusalén: Esto dice el Señor: Recuerdo tu cariño juvenil, el amor que me tenías de novia, cuando ibas tras de mí por el desierto, por tierra que nadie siembra. Israel era sagrada para el Señor, fruto primero de su cosecha: quien probaba de ella lo pagaba, la desgracia caía sobre él –oráculo del Señor–. Los traje a una tierra de huertos, para comer sus frutos deliciosos; pero entraron y profanaron mi tierra, hicieron abominable mi heredad. Los sacerdotes no preguntaban: ‘¿Dónde está el Señor?’. Los expertos en leyes no me reconocían; los pastores se rebelaban contra mí, los profetas profetizaban por Baal, fueron tras ídolos que no sirven de nada. Espántense, cielos, de ello, horrorícense y tiemblen aterrados –oráculo del Señor–, pues una doble maldad ha cometido mi pueblo: me abandonaron a mí, fuente de agua viva, y se cavaron aljibes, aljibes agrietados que no retienen agua”.
L: Palabra de Dios
T: Te alabamos, Señor
R. En ti, Señor, está la fuente viva.
Señor, tu misericordia llega al cielo, tu fidelidad hasta las nubes; tu justicia es como las altas cordilleras, tus juicios son como el océano inmenso / R.
¡Qué inapreciable es tu misericordia, oh Dios!, los humanos se acogen a la sombra de tus alas; se nutren de lo sabroso de tu casa, les das a beber del torrente de tus delicias / R.
Porque en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz. Prolonga tu misericordia con los que te reconocen, tu justicia con los rectos de corazón / R.
“Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a los pequeños”.
“A ustedes se les han dado a conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no”
En aquel tiempo, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: “¿Por qué les hablas en parábolas?”. Él les contestó: “A ustedes se les han dado a conocer los secretos del Reino de los Cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías: ‘Oirán con los oídos sin entender; mirarán con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure’. Pero bienaventurados los ojos de ustedes porque ven y los oídos de ustedes porque oyen. En verdad les digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”.
S: Palabra de Dios
T: Gloria a ti, Señor Jesús
✨ ¡Ya está disponible la nueva edición del Misal La Palabra de Dios! ✨
Renueva tu momento diario con el Señor y deja que su Palabra ilumine cada paso de tu vida. La nueva edición del Misal La Palabra de Dios llega completamente renovada para acompañarte en tu oración diaria.

