
Hoy iniciamos la reflexión del capítulo 13 del Evangelio de Mateo, que corresponde a la parábola del sembrador. Jesús, como buen Maestro, nos trae un recurso pedagógico que parte de una actividad de la vida cotidiana de quienes trabajan el campo: “Salió el sembrador a sembrar”. Para este hombre su complacencia era sembrar, por eso, realiza su misión con gran pasión y con una generosidad desbordante; él no se detiene contemplando la calidad del terreno, sino que confía en la fuerza de la semilla que tiene potencial para germinar y producir vida. Nos dice que al sembrar: Una parte cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se la comieron; otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida, pero en cuanto salió el sol, se quemó y por falta de raíz se secó; otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron; otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta. Esta acción no depende del sembrador, sino de la calidad de la tierra que recibe la semilla para hacerla germinar.
Cada ser humano nace con una vocación especial. Jesús nos enseña que debemos realizar nuestra misión con la actitud del sembrador, que siembra con generosidad y amor sin excluir ningún terreno. Nosotros también somos terrenos que acogemos la semilla que otros siembran en nosotros e influyen en nuestra forma de ser. Por eso, no debemos permitir que las malas semillas echen raíces en nuestro corazón. Jesús es el sembrador que siembra con su Palabra las semillas de amor y bondad. Preguntémonos: ¿Qué estoy sembrando? ¿Tengo clara mi misión y dejo que las semillas que esparzo germinen en el mundo como una fuerza de amor?
Señor Jesús, Maestro bueno, haz que al ritmo de tu Palabra de vida descubra mi vocación para sembrar en los corazones de los demás, los valores que provienen de tu Reino de amor. Amén.
Soy generoso y compasivo con los demás.
“El que tenga oídos, que oiga”.
“La semilla es la Palabra de Dios, y el sembrador es Cristo; todo el que lo encuentra vive para siempre”.


