23 de Diciembre

 

“¿Qué irá a ser este niño?”. Pues la mano del Señor estaba con él” (Lc 1, 66)

 

El evangelio de hoy narra el nacimiento de Juan el Bautista como un acontecimiento decisivo en la realización del plan de Dios. Juan, al igual que Jesús nace por iniciativa de Dios para mostrar el cumplimiento de sus promesas al pueblo de la Alianza. Juan, representa toda la línea profética de Israel que anuncia al mesías, lo acoge  y da paso a sus enseñanzas. Así mismo, podemos reconocer como su figura desde su nacimiento estaba acompañada por la mano de Dios, denotando con ello, la misión especial a la cual Dios lo había destinado: ¿Qué irá a ser este niño?”. Pues la mano del Señor estaba con él. Al igual que Juan,  Dios también nos llama a una misión especial sea como padres, como hijos, como laicos o como miembros de una comunidad religiosa o sacerdotal. Aprovechemos esta jornada para dar gracias a Dios por la misión que nos ha confiado y pidámosle, que al igual que Juan, nosotros podamos reconocer como su mano nos conduce y nos lleva a la realización de todas sus promesas.

 

Reflexionemos:

¿Nos sentimos conducidos por la mano de Dios?, ¿cómo hemos respondido a la misión que Dios nos ha confiado?

 

Oremos:

Gracias, Señor, por darnos como a Juan, una misión importante para llevar adelante en nuestra vida. Gracias por ser fiel a tus promesas y conducir con tu mano cada momento de nuestra existencia. Amén.

 

Recordemos:

Todos tenemos una misión especial que Dios nos confía y sustenta con su gracia.

 

Actuemos:

Experimentemos en esta jornada la manera como Dios nos conduce y guía la misión que nos ha confiado.

 

Profundicemos:

El Adviento nos ofrece una valiosa oportunidad para reconocer el paso de Dios en nuestra vida y la manera como conduce, guía y renueva nuestra historia (Libro: Adviento. Preparándonos para la Navidad).

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