22 de febrero

“Tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te lo premiará”

(Mateo 6, 6)

 

Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida

Tengan cuidado, de no practicar las buenas obras delante de los hombres para ser vistos por ellos.

Jesús a la vez que critica duramente los pilares de la religión judía, Oración, ayuno y limosna, que se han desvirtuado porque siendo buenos en sí, los han convertido y los viven como actos externos para ser vistos. Jesús Con su enseñanza, retoma cada uno de estos pilares y los purifica de todo mero cumplimiento, formalismo, hipocresía, ostentación y rutina, ayudando a que vayan de la mano con la vida. Caso contrario de nada sirven, porque pierden su valor y sentido.

 

Reflexionemos: Hacer buenas obras, tienen su mérito cuando no lo hacemos poniendo énfasis en que sean publicadas a los cuatro vientos, buscando prestigio, ni el culto a nuestra imagen, pues Dios conoce nuestro corazón. ¿somos conscientes de que estamos en este mundo para con nuestras buenas obras alumbrar y no deslumbrar?

 

Oremos: Señor, danos la capacidad de ayudar a quien lo necesite y de salir al encuentro de los vulnerables, no para lucirnos, o que nos vean, sino por amor a ti. Amén. 

 

Recordemos: Tengan cuidado, de no practicar las buenas obras delante de los hombres para ser vistos por ellos.

 

Actuemos: Tendré presente este dicho sabio. El bien no hace ruido y el ruido no hace bien.

 

Profundicemos: Oh Dios crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro, con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Sal 50 (Libro: El arte de servir).

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