
Vamos a recordar lo que el Papa Francisco nos decía al comentar este precioso evangelio: “la gente seguía a Jesús buscando sanación y liberación de los demonios, porque Jesús es el lugar donde encontramos descanso y alivio para nuestras cargas y sufrimientos. Aprendamos a llevarle a Él nuestras penas, busquemos momentos de paz para orar y abrirle el corazón a Jesús, alejados de la prisa. Pero no lo busquemos solo para pedirle bienes materiales sino para encontrarnos con El, descansar en su amor y permitir que su gracia renueve nuestras fuerzas y transforme nuestras vidas, así como transforma el desierto en fuentes de agua. Los espíritus inmundos al ver a Jesús lo reconocían como el "Hijo de Dios”. Él los hacía callar para que la gente no se confundiera; pero el Papa sostiene que esta es una confesión de fe fundamental. Significa que seguir a Jesús implica reconocerlo como el centro de nuestra vida, no solo como un sanador, sino como el Salvador que nos llama a una relación más profunda con Él y a hacer la voluntad del Padre. La invitación del Papa es a que sigamos a Jesús con fe genuina, para que encontremos en Él la fuerza para superar nuestras dificultades y seguir la voluntad de Dios en todo momento de nuestra vida.
¿Busco a Jesús solo cuando necesito algo, o busco conocer su corazón? ¿Mi fe se basa en lo espectacular o en la verdad de lo que en realidad es Jesús? ¿Me dejo impresionar por la popularidad o busco a Jesús para encontrar en Él a Dios que vino a salvarnos? ¿Deseo de corazón un encuentro personal y profundo con Jesús?
Señor Jesús, yo te busco de corazón, quiero vivir en intima comunión contigo; quiero dejarme conquistar por tu amor. Dame la luz que necesito para reconocer aquello que me puede apartar de tu gracia. Amén.
Quiero meditar cada día el Evangelio para conocer mejor a Jesús y seguirlo como al Hijo de Dios, mi Salvador.
Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: “Tú eres el Hijo de Dios”. Pero él les mandaba enérgicamente que no lo descubrieran.
Jesús no es un mero maestro de doctrina, sino la experiencia viva de Dios; su forma de actuar y curar muestra el amor misericordioso de Dios. La insistencia de Jesús en que los espíritus no lo revelen es un llamado a un discernimiento profundo, a no buscar señales espectaculares, sino a encontrar a Dios en la sencillez de su vida y mensaje (José Antonio Pagola).


