20 de julio

Caminando con Jesús

Caminar con Jesús permitió a los discípulos experimentar, de primera mano, la compasión y la gracia de Dios en acción. Caminar con Jesús hoy, no debería ser diferente. Su compasión y su gracia siguen disponibles para quien quiera experimentarlas.

“Cuando juzguen a esta generación, la reina del Sur se levantará”
(Mt 12, 38-42)

Permitamos que la Palabra de Dios entre a nuestra vida:

Ante la presencia de Jesús como mensajero y signo del reino que transforma la vida por donde pasa, se encuentra con quienes ante lo evidente prefieren apegarse a su imagen deformada de Dios justificada por sus formas, antes que acoger a la novedad inesperada del misterio que en el Hijo se nos revela. El signo por excelencia de la acción de Dios para con nosotros es la resurrección de Jesús, y este acontecimiento debe ser la convicción profunda de nuestra fe cristiana; pero no todos han estado o están dispuestos a acogerlo como tal; por eso, el mismo Jesús en un primer momento ante la petición de los fariseos les desenmascara: “generación perversa y adúltera” es decir, generación que actúa conscientemente con doblez, que son desleales y con intención de hacer mal; y, en segundo lugar, les recuerda con ejemplos que ellos son peores que los pueblos paganos, pues algunos de estos que no vieron, solo escucharon y les bastó para disponerse y abrir el corazón a la presencia de Dios. En este sentido, conversión y escucha son los frutos del reino acogido y sembrado en el corazón humano. Para las primeras comunidades cristianas, la proclamación de la resurrección como culmen de la fe, trajo consigo persecuciones y señalamientos de todo tipo que no opacaron ni menguaron la alegría de la proclamación. La exhortación es bastante clara: depuremos nuestras “comprensiones de Dios”, aquellas que están fundadas en nuestros propios intereses, donde Dios es como un dispensador de aquello que queremos, de un Dios formado a nuestra medida y al que se puede conseguir en cualquier estante según nuestras necesidades y que se puede desechar o reemplazar cuando ya no lo necesitamos.

Reflexionemos:

¿Qué sustenta mi fe en Jesús?

Oremos:

Espíritu Santo, ven y comunícanos los dones del Padre a través de la Palabra encarnada, para que, acogiéndolos con gozo, podamos dar sinceros pasos de conversión, haciendo de nuestra vida signo creíble de su presencia entre nosotros. Amén.

Actuemos:

Reconozcamos la presencia de Dios en el presente en lugar de exigir pruebas espectaculares. Jesús desafía la incredulidad pidiéndonos una fe auténtica que impulse al cambio de vida.

Recordemos:

Él les respondió: “Esta generación malvada y adúltera reclama un signo, pero no se le dará otro que el del profeta Jonás” (Mt 12, 39).

Profundicemos:

Jesús reprende a los fariseos por exigir milagros espectaculares para creer en Él. Les advierte que no recibirán otra señal que la señal de Jonás (su muerte y resurrección) y declara que los paganos de Nínive y la reina de Saba los condenarán en el juicio final.

Libro Recomendado

Misal La Palabra de Dios - Paulinas - Julio y Agosto 2026

Ver más

Paulinas Colombia Ecuador
Calle 161 A No. 15 - 50 Bogotá - Colombia
Tel: +57 (601) 528 7444 
Cel: +57 313 887 1618
Correo: ventasp@libreriapaulinas.com
Cel: +57 315 345 7465

Conecta con nosotros en:

2025 Instituto Misionero Hijas de San Pablo - Paulinas
Paulinas Colombia
Todos los derechos reservados | web by nobacom.com
phone-handsetchevron-down