
Jesús, una vez que sale de la Sinagoga, va a la casa de Simón y al entrar, le piden que cure a la suegra de Pedro que tiene una fiebre muy alta y se encuentra en cama. Jesús le cura, y ella al sentirse sana, se levanta inmediatamente y se pone a servirles. Y nos dice el evangelio que, en la tarde, seguramente la gente sabiendo que Jesús está en la casa de Pedro acude allí llevando enfermos de todo tipo, con la esperanza de que Jesús les devuelva la salud, y así fue. Jesús imponiéndoles las manos uno a uno los fue curando. Pero dentro de todo su pasar siempre haciendo el bien a la gente, como lo vemos aquí, al amanecer, sale a un lugar solitario, para orar. La gente va a buscarle y le encuentra, pero cae en la tentación de quererle retener con ellos, a lo que Jesús les ayuda a entender que él debe seguir su camino, e ir también a otros pueblos a anunciarles la Buena noticia de Dios.
Jesús, el Hijo de Dios, es el ejemplo de misionero, que tiene clara su misión de anunciar la Buena Noticia, a toda criatura. De no caer en la tentación de dejarse retener y por ella seguirá de manera incansable predicando por las Sinagogas de Judea. ¿Cada uno de nosotros desde la vocación a la que Dios nos ha llamado, nos mantenemos sensibles y abiertos a dar una mano a quienes sufren de soledad, angustia, depresión, sin sentido de la vida?
Señor Jesús, tú enseñas con poder y libertad. Te reconozco como el Santo de Dios. Sana mi corazón y saca de mí todo lo que me aparta de tu amor. Dame tu paz y tu fuerza hoy. Amén.
El servicio inmediato tras recibir la gracia, la atención compasiva hacia el sufrimiento ajeno y la fidelidad a la misión evangelizadora universal por encima de los intereses locales son los puntos centrales de acción en este Evangelio.
Pero él les dijo: “También a las otras ciudades debo anunciar la Buena Noticia del Reino de Dios, porque para eso he sido enviado” (Lc 4, 43).
La misión de Jesús combina el servicio compasivo, la intimidad con Dios mediante la oración y la urgencia de expandir el Reino de Dios sin dejarse retener por el éxito persona.


