18 de Marzo

San Cirilo de Jerusalén, obispo y doctor de la Iglesia
Dn 9, 4b-10 / Sal 78, 8-9. 11. 13 / Lc 6, 36-38. Feria. Morado.

“Sean misericordiosos, como es misericordioso su Padre”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Sean misericordiosos como su Padre es misericordioso. No juzguen y no serán juzgados. No condenen y no serán condenados. Perdonen y serán perdonados. Den y se les dará. Una medida buena, apretada, repleta, rebosante, se les dará en sus bolsas. Pues con la medida con que midan los medirán también a ustedes”.

Hoy día el ser humano se da cuenta que sin un mínimo de ética, es decir sin un mínimo de responsabilidad no hay posibilidad de supervivencia de la especie humana. Pero quien dice responsabilidad dice capacidad de “achacar” (imputar) las faltas, de atribuir culpabilidad o de acusar a una persona. Al ser humano se le puede culpar, porque es libre. El peor camino hacia la ética es negar esta responsabilidad y descargar la culpa en el destino, en el demonio, etc. Para el creyente esta es la invitación: juzgarse ante Dios, reconocerse pecador y acoger su misericordia. Eso es preferible a levantarse como juez inclemente de los otros, que es una estrategia para sentirse mejor que los demás y no afrontar la propia culpa.

¿Cuáles son los pecados que no nos hemos atrevido a reconocer delante de Dios?