18 de febrero

Caminando con Jesús

Caminar con Jesús permitió a los discípulos experimentar, de primera mano, la compasión y la gracia de Dios en acción. Caminar con Jesús hoy, no debería ser diferente. Su compasión y su gracia siguen disponibles para quien quiera experimentarlas.

“Tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará”
(Mt 6, 1-6. 16-18)

Permitamos que la Palabra de Dios entre a nuestra vida:

Jesús hoy nos invita a revisar la intención profunda con la que hacemos las cosas. En un mundo donde casi todo se muestra, se publica y se exhibe, el evangelio nos propone volver al corazón. La autenticidad es la medida de toda vida espiritual. Jesús no critica las obras buenas, sino el deseo de ser vistos, aplaudidos, reconocidos. Esa necesidad de aprobación que tanto pesa, incluso sin darnos cuenta. Muchas veces hacemos el bien, pero esperando una respuesta, un agradecimiento, un “me vieron”. Y cuando no llega, el corazón se entristece. Jesús nos enseña otra manera: la del silencio fecundo, la del gesto escondido, la del amor que no busca recompensa. La limosna es más pura cuando nace de la compasión; la oración es más profunda cuando surge del encuentro íntimo; el ayuno es más transformador cuando no se presume. La vida interior florece cuando dejamos de vivir para la mirada ajena. Y eso libera. Nos hace más humanos, más verdaderos. Lo secreto no es aislamiento, sino intimidad con un Padre que nos ve, nos conoce y nos ama sin condiciones. Esta Palabra nos recuerda que lo esencial no se exhibe: se vive. Y que Dios mira el corazón más que el gesto exterior. La verdadera fe se expresa en la simplicidad y en la verdad. Jesús nos llama a purificar las motivaciones, a actuar por amor y no por reconocimiento. Lo escondido es el lugar donde crece la gracia. Dios premia la autenticidad, no la apariencia. Solo quien actúa en lo secreto vive libre.

Reflexionemos:

¿Busco a veces la mirada o la aprobación de los demás más que la de Dios? ¿Mis obras nacen del amor o del deseo de reconocimiento? ¿Tengo un espacio auténtico de silencio donde solo Dios y yo nos encontramos?

Oremos:

Señor Jesús, ayúdame a vivir esta Cuaresma con sinceridad. A no buscar la aprobación ni el reconocimiento de los demás sino obra conforme a tu voluntad. Amén.

Recordemos:

"Tu Padre, que ve en lo secreto, te verá"

Profundicemos:

La verdadera piedad no busca el aplauso, sino la intimidad con Dios.

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