18 de febrero

 

Si alguien quiere venir conmigo, renuncie a sí mismo, cargue su cruz diariamente y sígame(Mt 16, 24)

 

La Cuaresma es una oportunidad única que vivimos dentro de nuestra Iglesia para prepararnos interiormente a la celebración de los principales misterios de nuestra fe, es decir, la pasión, muerte y resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Misterios que van de la mano de ciertas actitudes personales que nos exigen salir cada vez más de nosotros mismos, como a los primeros discípulos, para abrazar el sufrimiento, la renuncia, la entrega, las contradicciones que trae consigo el seguimiento. Actitudes que en el evangelio de este día, Jesús da a conocer a sus seguidores más cercanos pero que al igual que en su tiempo, siguen desafiando hoy nuestra capacidad de renuncia y nuestro espíritu de sacrificio. Pidamos al Señor, en este día que nos ayude a cultivar la actitud de la renuncia, como una valiosa oportunidad para aprender a dejar atrás nuestros egoísmos o intereses personales para acoger con alegría las necesidades de los demás. Así mismo, para aprender a vivir con lo necesario.

 

Actitud: Renuncia.

 

Reflexionemos:

¿Somos capaces de dejar atrás nuestros propios intereses o necesidades personales para acoger la de los demás?, ¿cómo podemos aprovechar este tiempo de Cuaresma para aprender a salir más de nuestros egoísmos?

 

Oremos:

Danos, Señor, la capacidad de aprender a colocar en primer lugar las necesidades de los demás. De renunciar a los egoísmos y a los criterios personales que nos encierran en nosotros mismos y nos privan de encontrarnos realmente con las necesidades de nuestros seres queridos. Amén.

 

Recordemos:

La renuncia nos hace personas más libres, abiertas y generosas para compartir con los otros.

 

Actuemos:

Renunciemos en este día a alguna actitud personal que nos impida relacionarnos mejor con nuestros seres queridos.

 

Profundicemos:

El tiempo de Cuaresma nos prepara para vivir la Pascua. Ahondar en el sentido de este tiempo litúrgico nos ayudará a hacer de este tiempo un momento propicio para renovar la vida y empezar de nuevo  (Libro: Cuaresma. Camino hacia la Pascua).

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