18 de Enero

 

A vino nuevo, odres nuevos (Mc 2, 22)

 

El evangelio de hoy describe el conflicto que Jesús vive con las autoridades religiosas de su tiempo en torno al ayuno. Si bien el ayuno era una práctica propia de la tradición judía, Jesús daba la libertad a sus discípulos de cumplirla o no, ya que para él, lo más importante era compartir de cerca sus enseñanzas mientras permanecían a su lado. Jesús se compara con un novio, por eso, mientras está con sus amigos, es tiempo festivo y no son obligados a ayunar. Así mismo, compara a las autoridades religiosas con un paño y un odre viejo, que no pueden ser remendados con el manto y el odre nuevo de sus enseñanzas. A través de los ejemplos del ayuno, los paños y los odres nuevos Jesús quiere mostrarnos la necesidad de abrirnos a sus enseñanzas con una actitud nueva, que nos lleve a valorar mucho más su mensaje, dejar atrás las costumbres vacías del pasado y renovarnos internamente. También a dejar que el vino nuevo de su Palabra haga brotar en nosotros los valores del Reino.

 

Reflexionemos:

¿Cómo acogemos en nuestra vida la novedad del mensaje de Jesús?, ¿qué actitudes personales necesitamos transformar para dar paso al vino nuevo que Jesús quiere comunicarnos?

 

Oremos:

Ayúdanos, Señor, abrir nuestra vida a la novedad de tu mensaje. A dejarnos iluminar por las enseñanzas de tu evangelio. A dejar atrás aquellas actitudes que nos impiden encontrarnos contigo. Amén.

 

Recordemos:

Las enseñanzas de Jesús nos renuevan y nos ayudan a crecer interiormente.

 

Actuemos:

Presentemos en la oración al Señor en este día, aquellas actitudes o costumbres que nos impiden abrirnos con libertad a sus enseñanzas.

 

Profundicemos:

Seguir a Jesús implica abrir cada vez más nuestro corazón a la novedad de su Palabra,  dejarnos renovar interiormente, disponernos con libertad al amor y a la gratuidad en su servicio (Libro: Para vino nuevo, odres nuevos).

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