17 de Mayo

San Pascual Bailón, religioso
Hch 13, 26-33 / Sal 2, 6-11 / Jn 14, 1-6. Feria. Blanco.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “No se inquiete su corazón. Creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Si no fuera así, ¿les habría dicho que voy a prepararles un lugar? Cuando me haya ido y les haya preparado un lugar, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté estén también ustedes. Ya saben el camino para ir a donde voy”. Tomás le dice: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”. Jesús le responde: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie puede llegar hasta el Padre, sino por mí”.

Todo lo que Dios había prometido al pueblo de Israel, todo se cumplió con la resurrección de Cristo. Esa es la buena nueva de la fe cristiana. Porque la resurrección le muestra a cada persona su destino, le revela su vocación y su valor definitivo, le manifiesta el amor invencible de Dios. La resurrección de Cristo abre a toda persona hacia una esperanza imbatible. San Juan nos cuenta que Jesús confirmó a los discípulos hablándoles de su final como de un viaje preparatorio: voy a prepararles una morada en el cielo, no estén turbados, allí donde yo estaré, allí estarán ustedes. Esa esperanza cristiana tiene un camino: es el estilo de vida de Jesús. Porque esa vida eterna ya comienza aquí, esa resurrección se empieza a vivir aquí en este mundo, cuando estrenamos el evangelio, cuando osamos vivir en la verdad, cuando estamos a favor de la vida, cuando Jesús se vuelve la ruta de nuestra existencia. Quienes viven así experimentan una semilla indestructible de resurrección en lo profundo de su corazón.

¿Cómo entendemos y vivimos esa palabra de Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”?