16 de Septiembre

“¿Por qué me llaman ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que digo?”

(Lc 6, 43-49)

 

Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida

Jesús es el Maestro que habla directamente al corazón del ser humano; Él es el Camino, la Verdad y la Vida  que nos lleva al Padre, y quiere que cimentados en su Palabra,  nos realicemos como hijos amados de Dios, viviendo desde lo auténtico, desde un compromiso real y coherente: ¿Por qué me llaman ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que digo?  Es en la escucha atenta, en la acogida de la Palabra del Señor, donde podemos descubrir nuevos caminos para recorrer, soñar, emprender nuevos proyectos sin temor a fracasar, aunque lleguen momentos difíciles, borrascosos, los podemos afrontar confiados en su Palabra.   Con una fe firme, nuestra vida se transforma y podemos comunicar al mundo, a los que nos rodean frutos de paz, de amor y solidaridad.    

 

Reflexionemos: Nos encontramos en un mundo atiborrado de voces y sonidos, que a diario nos bombardea con propuestas de vidas fugaces y vacías donde malgastamos tiempo, salud y perdemos muchas veces la alegría, ¿Cómo cristiano, soy autocrítico y en mis opciones de vida siento que estoy comprometido con la propuesta de Jesús?

 

Oremos: Señor, concédeme espíritu de sabiduría y fortaleza para ser fiel al proyecto de Cristo. Amén. 

 

Actuemos: No temeré dar testimonio de mi vida de fe. 

 

Recordemos: “No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto”. 

 

Profundicemos: Dice Pedro: ¿Señor, a quién iremos? Tú tienes Palabras de vida eterna. 

 

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