
Hoy la Palabra de Dios nos insiste en la autoridad de Jesús y la importancia de creer en Él para recibir vida eterna. Jesús, es el que viene de lo alto, el enviado por Dios, y que habla con autoridad divina. Continua la Palabra diciéndonos que quien recibe el testimonio de Jesús confirma que Dios es fiel. Él no habla por sí mismo, sino como mensajero y como revelación del Padre. El Evangelio nos enseña que Jesús es el enviado de Dios, que tiene autoridad para revelar la verdad. La fe en Él garantiza la vida eterna, mientras que el rechazo conduce a separarnos de Dios. Creer implica aceptar su Palabra y seguirla, reconociendo que en Jesús se encuentra la salvación, Él nos da su Espíritu Santo sin medida que es como el agua que brota de dentro de las personas que creen en Jesús. El primer efecto del Espíritu Santo en nosotros es la reconciliación, el perdón de los pecados. La vida eterna –dice Jesús– comienza creyendo en Él, en lo concreto de cada día, no sustituyendo la fe con los trabajos humanos, sino mostrando la fe a través del trabajo y la vida de cada día.
Incluso en medio de las dificultades de la vida, ¿sigo con fidelidad y firmeza dando testimonio del Resucitado en mi vida? ¿Vivo enfocado en lo terrenal o busco las cosas de arriba?
Señor Jesús, concédeme la gracia de conocerte y amarte en el rostro amable y solidario de mis hermanos. Haz que mi vida sea testimonio de tu obra salvadora. Amén.
Asumo el compromiso de creer en el Hijo para tener vida eterna ahora, reconociendo la urgencia de esta decisión.


