15 de febrero

El ciego quedó curado, y veía con toda claridad

(Marcos 8, 25)

 

Permitamos que la Palabra de Dios toque nuestra vida

¿Ves algo? Veo a la gente como si fueran árboles que caminan.

Nos encontramos ante un milagro narrado con lujo de detalles.

La curación del ciego no se da de un solo tirón, sino que podemos ver en ella varias etapas:

1-Jesús toma al ciego de la mano y lo saca fuera de la aldea

2 -le unta los ojos con saliva, le impone las manos y le pregunta ves algo? A lo que l ciego responde que ve hombres, que parecen árboles, pero andan.

3-Jesús pone nuevamente las manos en los ojos. El hombre miró, estaba curado, veía con toda claridad. Y Jesús le envía a su casa.

Este milagro nos ilustra sobre la fe, que igualmente, es un proceso, en el que debemos estar atentos a cultivarla continuamente, pues tendremos momentos en que no logramos ver nada, donde la frialdad, el cansancio, incluso el sufrimiento, nos haga alejar de Dios. Pero si le permitimos entrar en nuestra vida, todo cambia, él nos toma de la mano y nos ayuda a mirar la vida con ojos nuevos.

La fama de Jesús se ha extendido. Muchos le buscan para escucharle y también otros lo buscan para acabar con él.

 

Reflexionemos: ¿Ves algo? En la actualidad, hay situaciones difíciles y complejas, que no nos permiten ver con claridad, la falta de credibilidad, la desilusión, la desconfianza obnubilan nuestra visión del mundo y de las personas. ¿En estas situaciones dejamos que Dios toque nuestra vida?

 

Oremos: Cúranos de nuestras cegueras espirituales y de nuestras miopías, y danos tu luz que da sentido a nuestra vida y nos permite ver a los demás sin prejuicios. Amén. 

 

Recordemos: ¿Ves algo? El ciego respondió veo a los hombres como si fuesen árboles que caminan, Jesús le puso otra vez las manos sobre los ojos y el ciego empezó a ver perfectamente y quedó curado.

 

Actuemos: Pediré a Dios que me dé una mirada limpia.

 

Profundicemos: ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de la salvación e invocaré el nombre del Señor Sal 115 (Libro: Proverbios para la vida).

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