
La experiencia del Evangelio de hoy, nos propone un buen examen de conciencia en nuestro itinerario cuaresmal, porque precisamente inicia la narración colocándonos en el contexto de este tiempo. Utilizando el recurso parabólico, el evangelista Lucas coloca al publicano y al fariseo en actitud orante; cada uno con su modo de actuar. Recordemos que las parábolas son enseñanzas que Jesús usa como recursos pedagógicos valiéndose de situaciones cotidianas, para enseñar una verdad espiritual, una lección moral o un principio religioso. El texto inicia afirmando que Jesús dice esta parábola por “algunos que confiaban en sí mismos por considerarse justos y despreciaban a los demás”. Percibamos cómo cada uno vivía su oración personal en el templo. El fariseo, de acuerdo a la prescripción judía, tenía la convicción de creerse justo y fiel, sin duda lo era, pero su corazón estaba lejos de lo que practicaba porque al compararse con los demás –“no soy como… ni tampoco como ese publicano”–, su oración estaba revestida de soberbia y apariencia. Si bien era cumplidor de la ley –“ayuno dos veces por semana y pago el diezmo”– su corazón permanecía distante de sus acciones. El publicano no se sentía ni siquiera digno de permanecer en el templo, a diferencia del fariseo que permanecía en él. La oración personal del publicano brotaba de lo más íntimo de su corazón, de la necesidad de encontrarse con Dios para volver a sentirse perdonado y amado –“ten compasión de este pecador”–, porque sabía que Dios lo devolvería a la esencia de su amor, de su misericordia.
La oración, el ayuno y la limosna son la expresión concreta de la vivencia cuaresmal en el camino hacia la Pascua. ¿Cómo estoy viviendo las practicas cuaresmales? ¿Vivo la oración con la actitud del fariseo o del publicano? ¿Practico el ayuno para que los demás me vean? ¿Percibo la limosna como una práctica más o me solidariza con rostros y realidades concretas?
Señor Jesús, no es fácil llegar al encuentro contigo con un corazón puro y sincero. Ayúdame a ser misericordioso y bondadoso con los demás. Te pido que me concedas la fortaleza para no criticar ni juzgar al prójimo. Purifica mi corazón de toda pretensión vanidosa y acrecienta en mí un espíritu humilde, sincero y silencioso. Amén.
La Iglesia propone cada año la campaña de la Comunicación Cristiana de Bienes que es una campaña solidaria de la Iglesia Católica que invita a los fieles, especialmente en la Cuaresma, a compartir material y espiritualmente con los más necesitados en sus Iglesias particulares. ¿He previsto alguna expresión de solidaridad para vivir este tiempo de Cuaresma?


