
Jesús toma al hombre sordo—alguien marginado, incomprendido y privado de comunicación—y lo lleva aparte. Ese gesto revela que Dios no solo actúa en público, sino también en la intimidad de nuestras heridas más ocultas. El Señor toca aquello que duele, que avergüenza, que limita, sin miedo a nuestra fragilidad. La escena nos recuerda que muchas veces vivimos “sordos” al dolor de otros, a la Palabra de Dios o a las oportunidades de reconciliar. Y a veces estamos “mudos” para decir palabras de vida, perdón o verdad. Jesús mira al cielo, suspira profundamente y pronuncia un mandamiento de vida: “¡Ábrete!”. También hoy desea abrir nuestros oídos a su voz y nuestra boca para anunciar lo bueno. El Evangelio es un llamado a dejarnos sanar la capacidad de escuchar y comunicarnos con amor. En una sociedad llena de ruido, malentendidos y palabras duras, Jesús quiere liberar nuestra comunicación, haciéndola más auténtica y misericordiosa. Cuando dejamos que Él toque nuestro interior, todo cambia: escuchamos mejor, hablamos mejor y amamos mejor. Y entonces otros pueden decir también de nuestra vida: “Todo lo ha hecho bien”. La sanación comienza cuando dejamos que Jesús nos lleve “aparte” y toque nuestras heridas. Necesitamos recuperar la capacidad de escuchar la Palabra y las necesidades del prójimo. La vida cristiana consiste en comunicarnos con verdad, amor y misericordia. El “Effetá” de Jesús sigue siendo un mandato para abrirnos a la gracia. Cuando Dios actúa, nuestra vida se vuelve más humana y más luminosa.
¿A qué voces he estado sordo últimamente: a Dios, a mi familia, a los pobres, a mí mismo? ¿Qué palabra necesito que Jesús libere en mi boca: perdón, gratitud, reconciliación, consuelo? ¿Estoy dispuesto a dejar que Él toque lo que más me cuesta reconocer?
Señor Jesús, libera mi corazón de toda sordera y atadura que me impida hablar con libertad y escuchar de manera auténtica a los demás. Amén.
Escuchar con paciencia a quienes están a nuestro lado.
Jesús viene a restaurar nuestra capacidad de comunicarnos con Dios y los hombres.


