13 de Enero

 

La población entera se agolpaba a la puerta (Mc 1, 33)

 

En el evangelio de hoy podemos contemplar un día corriente en la labor misionera de Jesús. Visita la casa de uno de sus discípulos, cura a los enfermos de diversos males, expulsa a los demonios, predica en las sinagogas, recorre las aldeas. Esta labor misionera de Jesús, en esta primera semana del Tiempo Ordinario, nos permite identificarnos con nuestras actividades cotidianas. Muchos tenemos la posibilidad de trabajar, estudiar, cuidar de los nuestros, compartir con nuestros seres queridos, dar la mano a quienes piden nuestra ayuda, visitar a quienes están enfermos. Actividades que si bien enmarcan nuestro quehacer cotidiano, pueden ser un medio para comunicar nuestra experiencia de fe a los demás a través de la acogida, el servicio, la generosidad, tal como lo hizo la suegra de Pedro después de ser curada por Jesús. Pidamos al Señor, en este día la gracia de aprender a hacer de cada tarea cotidiana un medio para transmitir su amor y sus enseñanzas a los demás.

 

Reflexionemos:

¿Cómo vivimos cada momento de nuestro jornada?, ¿cómo podemos hacer de nuestras labores cotidianas un medio para comunicar el amor de Dios a los demás?

 

Oremos:

Ayúdanos, Señor, a hacer de nuestras tareas cotidianas un medio que nos permita comunicar tu amor y tus enseñanzas a los demás. Que como la suegra de Pedro podamos servirte con generosidad en nuestros hermanos. Amén.

 

Recordemos:

Podemos comunicar a Jesús desde nuestras tareas cotidianas.

 

Actuemos:

Aprovechemos esta jornada para comunicar el amor de Dios a través de la escucha, el servicio o un favor que podamos hacer a quienes están a nuestro lado.

 

Profundicemos:

Lo cotidiano constituye un lugar privilegiado para colocar en práctica las enseñanzas del evangelio y compartir nuestra experiencia de Dios a quienes están a nuestro lado  (Libro: Espiritualidad en lo cotidiano).

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