12 de Diciembre

María se levantó y se fue rápido a la región montañosa (Lc 1, 39)

 

Hoy celebramos la fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México y del continente americano. Por eso, el evangelio presenta a María de camino a la región montañosa de Judá para visitar a su prima Isabel. Visita en la que María puede compartir la gran alegría de haber sido elegida por Dios para ser la madre del salvador  y reconocer a través de las palabras de Isabel, el cumplimiento de las promesas de Dios a su pueblo: “Feliz la que ha creído, porque se cumplirá lo que se le ha anunciado de parte del Señor”. Con María, se da paso a la encarnación del hijo de Dios, es decir,  a la realización de toda la expectativa mesiánica presente desde el Primer Testamento y que en el relato de hoy, Isabel representa. La acogida de Isabel a María, es la acogida del pueblo de la promesa al don gratuito de Dios: Mira, cuando escuché tu saludo, el niño saltó de alegría en mi vientre”. El encuentro entre Isabel y María, es el encuentro de dos mujeres y dos tradiciones en las que se manifiesta la acción del Espíritu. Pidamos al Señor en este día la gracia de acogerlo en nuestra vida con la misma alegría de Isabel y María.

 

Reflexionemos:

¿Cómo acogemos la presencia de Dios en nuestra vida?, ¿qué realidades actuales nos piden que nos pongamos en camino con la misma prontitud de María?

 

Oremos:

Danos, Señor, la capacidad de ponernos en camino con la misma disponibilidad de María, para ir a tu encuentro en las realidades de todos aquellos sufren o pasan alguna necesidad. Así mismo, la capacidad de acogida de Isabel para recibir a todos aquellos que llegan a nuestra existencia. Amén.

 

Recordemos:

La presencia de Dios alegra y da sentido nuevo a nuestra existencia.

 

Actuemos:

Oremos en familia en este día el santo rosario a Nuestra Señora de Guadalupe colocando bajo su intercesión la realidad actual que todavía vivimos por el coronavirus.

 

Profundicemos:

La devoción a Nuestra Señora de Guadalupe nos recuerda el gran amor que la virgen María siente por la humanidad. Por eso, profundizar mucho más en su misterio, nos ayudará a experimentar como Juan Diego, su apoyo incondicional: “Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre” (Libro: Virgen de Guadalupe. Apariciones y novena).

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