
Marcos en el Evangelio de hoy nos narra las primeras apariciones de Jesús Resucitado y el encargo de anunciar la Buena Noticia. María Magdalena es la primera en ver al Señor resucitado. Jesús la envía a anunciar la Buena Nueva a los discípulos, destacando el papel de las mujeres como primeras mensajeras. Los discípulos inicialmente no creen, mostrando que la fe requiere testimonio y apertura interior. Se evidencia que la incredulidad inicial es una etapa humana ante lo extraordinario. Esto sucede también en nosotros, en alguna situación de nuestra vida, cuando experimentamos dudas o dificultades en nuestra propia fe. Jesús se presenta entonces a los Once discípulos cuando están reunidos, reprochándoles su incredulidad. Les dice: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda criatura”. La resurrección se convierte así en punto de partida de la misión y del testimonio cristiano. El texto invita a superar la duda con el encuentro con Cristo y con la obediencia: la fe nace del testimonio y de la experiencia del Resucitado. El Evangelio de hoy es un llamado a confiar en que el Señor cumple sus promesas y a vivir con esperanza, incluso, cuando el entorno parezca oscuro o incierto.
Ser testigo del Resucitado implica anunciar su mensaje a todos. Por tanto, ¿soy consciente de mi misión concreta que tengo como cristiano? Jesús nos manda a proclamar el Evangelio a toda la creación. ¿Qué acciones concretas realizo para ser un testimonio vivo de Jesús en mi entorno?
Señor Jesús, ayúdame a ser testimonio vivo de tu Resurrección, a llevar el Evangelio con hechos y palabras donde quiera que vaya. Dame el valor y la alegría para ser testigo de tu Resurrección en mi familia, mi trabajo y mi comunidad. Amén.
Mantengo una relación personal con Cristo que me permita reconocer su presencia en mi vida cotidiana, tal como lo hicieron quienes lo vieron resucitado.


