10 de Octubre

Santo Tomás de Villanueva, obispo
Ml 3, 13-20a / Sal 1, 1-4. 6 / Lc 11, 5-13. Feria. Verde.

“Pidan y se les dará”

En aquel tiempo, les dijo Jesús a sus discípulos: “Si uno de ustedes tiene un amigo y va a él a medianoche y le dice: ‘Amigo, préstame tres panes,porque llegó un amigo mío de viaje a mi casa y no tengo qué ofrecerle’. Y aquel desde dentro le responde: ‘No me molestes, la puerta ya está cerrada y mis niños y yo estamos acostados. No puedo levantarme a dártelos’. Les digo que, aunque no se levante a dárselos por ser su amigo, se levantará por su insistencia y le dará todo lo que necesite. Y yo les digo: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, toquen a la puerta y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra, y al que toca a la puerta se le abre. ¿Qué padre de entre ustedes, si su hijo le pide pescado, le dará una serpiente en vez del pescado? O si le pide un huevo, ¿le dará un escorpión? Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!”.

El evangelio de hoy trae una recomendación de Jesús para que seamos insistentes en la oración. Hemos de ser casi como ese amigo inoportuno que viene tarde en la noche a interrumpir el sueño de su compañero. Y este, para poder seguir durmiendo en paz, se levantará y le dará los panes que le piden. Jesús dice que Dios no se molesta porque le pidamos incansablemente. Por el contrario, Jesús nos incita vivamente a pedir: “Pidan y se les dará, toquen a la puerta y se les abrirá”. Y para que entendamos esa disponibilidad de Dios, Jesús nos recuerda lo que pasa con los papás: “¿Quién de ustedes, si su hijo le pide un huevo le dará un escorpión?”. Si Dios está tan dispuesto a escucharnos, ¿por qué no le pedimos? ¿Por qué no perseveramos en la oración?

¿Perseveramos en la oración o somos muy intermitentes en ella?