
Este pasaje muestra el drama del corazón humano frente al amor fiel de Cristo: mientras uno traiciona, Jesús sigue entregándose. En este texto del Evangelio que tiene lugar durante la cena pascual, Jesús anuncia que uno de los doce lo va a entregar. Los discípulos reaccionan preguntando: “¿Soy yo, Señor?”. Como puntos claves que nos ayudan a la comprensión del texto, tenemos: La iniciativa de la traición por parte de Judas que negocia el precio de Jesús (30 monedas), el contraste entre la gratuidad del amor de Jesús y la lógica del interés económico. En el Evangelio de Mateo, el autor sagrado nos muestra tres dimensiones profundas: 1. La libertad humana: Judas actúa libremente. 2. El cumplimiento del plan divino: Dios transforma la traición en camino de redención. 3. La invitación a la conversión: La pregunta –“¿soy yo?”– nos interpela a cada uno de nosotros. Sin embargo, Jesús parece no sorprenderse con la traición de Judas, pues forma parte del cumplimiento del plan divino de salvación. La caída de Judas es el resultado de una vida en la que poco a poco se enfrió su amor hacia el Maestro. Examinémonos con sinceridad y confianza delante del Señor y pidámosle la fortaleza y el valor para guardar nuestro corazón solo para Él. Esta Palabra nos pone en contexto con la liturgia que viviremos el día de mañana, Jueves Santo, donde daremos inicio al Sagrado Triduo Pascual.
Detrás de propósitos aparentemente nobles, puede ocultarse la negación y la amenaza de la vida. Preguntémonos: ¿Cómo estoy gestionando mi libertad humana? Seamos sinceros y no nos engañemos ni engañemos a los demás. Ante Jesús, preguntémosle sinceramente: “¿Soy yo, Maestro?”. ¿Soy consciente del gran amor que Dios me tiene? ¿Me doy cuenta de tantas muestras de cariño de su parte, incluso, las pruebas y dificultades que me ofrece para llevarlas con amor, su entrega en la cruz?
Señor Jesús, tú que das la vida por tus amigos, concédeme ser fiel a tu amor; sé el valor absoluto en mi vida por encima de otros valores. Amén.
Pido al Espíritu Santo la sabiduría para comprender la grandeza de la misericordia de Dios.


