16 de Marzo

San Heriberto, obispo
Dt 26, 16-19 / Sal 118, 1-2. 4-5. 7-8 / Mt 5, 43-48. Feria. Morado.

“Sean perfectos como es perfecto su Padre celestial”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Ustedes escucharon que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo’ y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen. De esa manera, serán hijos de su Padre que está en los cielos, porque Él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos. Pues, si aman a los que los aman, ¿qué recompensa tienen? ¿No hacen así incluso los cobradores de impuestos? Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen así incluso los gentiles? Por tanto, ustedes sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

El evangelio de hoy insiste en el “hacer”: poner en práctica la Palabra de Dios, sus mandamientos, amar a los enemigos, orar por ellos. Quien se ejercita en algo, en una acción buena, aunque al principio le cueste, se dará cuenta de su capacidad de obrar, de su potencia para actuar. Y hay que comenzar por cosas sencillas. Por ejemplo, frente a los enemigos, Dios nos pide un pequeño gesto: una oración. Lo extraordinario de esa oración es su capacidad de dar libertad frente al odio que quiere enconarse en el alma. El creyente ha de convencerse de esto: lo que Dios le pide él lo puede hacer, porque su capacidad le viene de Dios.

¿Por qué no hacer un plan de acción que me ayude a ser más comprometido con Dios y con los demás?