3 de Marzo

Escucha La Palabra de Dios para cada día

 

Primera Lectura

Lectura del libro de Jeremías 18, 18-20

Decía la gente de Jerusalén: “Vamos a tramar un plan para deshacernos de Jeremías. No nos faltarán sacerdotes que nos instruyan, ni sabios que nos den consejos, ni profetas que nos prediquen. Vamos a acusarlo para acabar con él. No hagamos caso de nada de lo que dice”. ¡Por eso, hazme caso tú, Señor! ¡Escucha lo que dicen mis rivales! ¿Es con el mal como se paga el bien? ¡Me han cavado ya la sepultura! Recuerda que me enfrenté contigo para interceder por ellos y apartar de ellos tu ira.

 

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

 

Salmo responsorial 30, 5-6. 14-16

 

 R.  Sálvame, Señor, por tu misericordia.

Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi amparo. A tus manos encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás /R. 

Oigo las burlas de la gente, y todo me da miedo; se conjuran contra mí y traman quitarme la vida /R.  

Pero yo confío en ti, Señor, te digo: “Tú eres mi Dios”. En tu mano está mi destino: líbrame de los enemigos que me persiguen /R.

 

 

Evangelio San Mateo 20, 17-28

 

“Lo condenarán a muerte”

 

Cuando estaba a punto de subir a Jerusalén, llamó Jesús a sus doce discípulos aparte, y por el camino les dijo: “Miren: vamos a subir a Jerusalén. Y el Hijo del hombre será entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Lo condenarán a muerte y lo entregarán a los paganos para que se burlen de Él, lo azoten y lo crucifiquen. Pero al tercer día resucitará”. Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus dos hijos, y se postró ante Él para hacerle una petición. Jesús le preguntó qué quería. Ella le dijo: “Haz que, cuando estés en tu reino, se sienten estos dos hijos míos uno a tu derecha y otro a tu izquierda”. Pero Jesús respondió: “No saben lo que piden. ¿Son capaces de pasar el trago amargo que yo debo pasar?”. Ellos contestaron que sí. Jesús les dijo: “El trago amargo que yo voy a pasar, lo pasarán. Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me corresponde a mí concederlo. Mi Padre se lo concederá a aquellos para quienes lo tiene preparado”. Al oír esto los otros diez, se disgustaron con los dos hermanos. Entonces llamó Jesús a los Doce y les dijo: “Ustedes saben que entre los paganos los jefes tratan despóticamente a sus súbditos y que los grandes les hacen sentir su autoridad. Pero entre ustedes no debe ser así. Al contrario, el que quiera ser grande entre ustedes, debe ser servidor de los demás; y el que quiera ser el primero entre ustedes, debe ser su esclavo. Como el Hijo del hombre, que no vino a que le sirvieran sino a servir y a entregarse a sí mismo en rescate por la multitud”.

 

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús