8 de Agosto

Santo Domingo de Guzmán, presbítero
Nm 20, 1-13 / Sal 94, 1-2. 6-9 / Mt 16, 13-23. Propio de la MO. Blanco.

“Tú eres Pedro, y te daré las llaves del reino
de los cielos”

En aquel tiempo, cuando Jesús llegó a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos dijeron: “Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas”. Él dijo: “Pero ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro respondió: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo”. Jesús le dijo: “Feliz eres tú, Simón, hijo de Juan, porque ni la carne ni la sangre te lo revelaron, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo te digo: Tú eres Pedro, sobre esta piedra edificaré mi iglesia y los poderes del abismo no la derrotarán. Te daré las llaves del reino de los cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. Entonces ordenó a los discípulos que no le contaran a nadie que Él era el Cristo. Desde entonces Jesús comenzó a explicar a sus discípulos que era necesario que Él fuera a Jerusalén, que padeciera mucho a manos de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que lo mataran y que al tercer día resucitara. Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: “¡Dios te libre, Señor. Nada de eso te sucederá!”. Él se volvió y dijo a Pedro: “¡Vete detrás de mí, Satanás! Eres piedra de tropiezo para mí. No tienes el sentido de las cosas de Dios, sino el de las cosas de los hombres”.

Lo más exigente de la fe es dejar que Dios actúe en nuestras vidas tal y como a Él le parece. Dicho de otro modo, lo más difícil es dejarse cambiar la idea de Dios que uno tiene, para que el Dios verdadero penetre la existencia y la transforme. San Pedro no llegó a esa experiencia sin problemas. Así lo deja ver cuando le dice a Jesús: “¿Cómo se te ocurre que Tú, el Hijo de Dios, vas a morir en una cruz?”. ¡Imposible! Pero los caminos de Dios no son nuestros caminos. Dios no será nunca alguien de quien podamos disponer según nuestros gustos. Cada vez que tratamos de evitar los desiertos de la vida, cada vez que queremos resolver mágicamente los problemas, estamos tratando de manipular a Dios, porque evitamos entrar por el camino del amor. Y Dios es amor.

¿Buscamos a Dios pensando solo en el éxito que nos puede aportar?