21 de Marzo

San Nicolás de Flüe, ermitaño
Jr 17, 5-10 / Sal 1, 1-4. 6 / Lc 16, 19-31. Feria. Morado.

El rico y el pobre Lázaro

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino, y todos los días hacía espléndidos banquetes. Pero un pobre, llamado Lázaro, se recostaba junto a su puerta, cubierto de llagas, ansiando llenarse de lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. Murió el pobre y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. También murió el rico y fue sepultado. Estando él en el abismo, en medio de tormentos, levantó sus ojos, vio a Abrahán de lejos y a Lázaro en su seno. Y le dijo, gritando: ‘Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro, para que moje la punta de su dedo en agua y refresque mi lengua, porque estoy atormentado con estas llamas’. Abrahán respondió: ‘Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida, en cambio Lázaro recibió males. Ahora, él es consolado aquí, mientras tú eres atormentado. Además, entre nosotros y ustedes se extiende un gran abismo, para que los que quieran pasar de aquí hacia ustedes no puedan cruzar, ni pasar de allá hasta nosotros’. Y dijo: ‘Padre, entonces, te suplico que lo envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les advierta y no vengan ellos también a este lugar de tormento’. Abrahán dijo: ‘Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen’. Él dijo: ‘No, padre Abrahán, si un muerto se les presenta, se convertirán’. Abrahán le respondió: ‘Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite’”.

Lo que trata de enseñarnos Jesús en la parábola de hoy, es la necesidad de crear un mundo más humano donde el lujo desenfrenado de unos pocos no sea como una bofetada a la hambruna de la gran mayoría. El cristianismo aboga por una justicia distributiva que permita a todos tener una vida digna. Y todo lo que no favorece ese ideal de sociedad no es cristiano, simplemente porque no es humano. Ese humanismo y ese programa social del cristianismo se apoyan en una visión de fe: el corazón del hombre ha de apoyarse en Dios, ha de afincar su seguridad en el amor de Dios y no en las riquezas, cualesquiera sean. Solo quien vive confiado en Dios puede abrir el oído a los gritos de los pobres que tocan a su puerta. El proyecto social del cristianismo se condensa en la Doctrina social de la Iglesia.

¿Qué conocemos de los escritos de los Papas y de las Conferencias Episcopales?