2 de Octubre

Escucha La Palabra de Dios para cada día

Primera Lectura

Lectura del libro de Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4

¿Señor, hasta cuándo pediré auxilio sin que tú me escuches? ¿Hasta cuándo  me quejaré de la violencia sin que vengas a salvarnos? ¿Por qué me dejas ver tanta maldad y sufrimiento? ¡No veo más que destrucción y violencia, discordias y peleas que se arman! Y el Señor me respondió así: “Pon por escrito lo que voy a revelarte, grábalo sobre piedra y de modo que pueda leerse de corrido. Porque es una profecía que aún tiene su plazo, pero que avanza hacia la meta y que no falla. Si toma su tiempo para cumplirse, espérala, porque pase lo que pase llegará, sin falta. Escribe pues: ‘Perecerá aquel que no tiene un alma recta, y vivirá el inocente que confía en mí’”.

L: Palabra de Dios

T: Te alabamos, Señor

Salmo responsorial 94, 1-2. 6-9

R. Creemos en ti, Señor; auméntanos la fe.

Vengan, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos / R.

Vengan, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, Creador nuestro. Porque Él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que Él guía / R.

Ojalá escuchen hoy su voz: “No endurezcan el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto: cuando sus padres me pusieron a prueba, y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras” / R.

Segunda Lectura

Lectura de la Segunda Carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 6-8. 13-14

Querido hermano: Recuerda y reaviva el don de Dios que recibiste por mi medio cuando te impuse las manos. Porque Dios no nos ha inspirado cobardía, sino valentía, amor y dominio propio. Por consiguiente, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni te sonrojes de mí que estoy preso por Él; al contrario, confía en el poder de Dios y toma parte conmigo en los duros trabajos del Evangelio. Sigue el ejemplo de sana predicación que viste en mí, guiado por la fe y el amor que nos hacen cristianos. Y con la gracia del Espíritu Santo que habita en nosotros, guarda el tesoro de la fe que recibiste en depósito.

L: Palabra de Dios
T: Te alabamos, Señor

Lectura del santo Evangelio según san Lucas 17, 5-10

“Si su fe fueran tan grande como un granito de mostaza…”

Un día los apóstoles le dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. Y Él les respondió: “Si la fe que tienen fuera tan grande como un granito de mostaza, le ordenarían a este árbol de morera que se arranque de raíz y se plante en el mar, y les obedecería”. Y añadió: “Supongamos que uno de ustedes tiene un sirviente que está arando o cuidando las ovejas. Cuando el sirviente vuelve del campo, seguramente no le dirá: ‘Por favor, pasa en seguida a la mesa’, sino que le dirá: ‘Prepárame la comida y sírveme. Y cuando yo termine de comer y de beber, podrás hacerlo tú’. ¿Acaso le da muchas gracias por cumplir lo que le había mandado? Pues lo mismo ustedes: después de hacer lo que Dios les ha mandado, digan: No somos más que servidores sin mérito alguno; no hemos hecho sino cumplir nuestro deber”.

S: Palabra del Señor                                     

T: Gloria a ti, Señor Jesús

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